La misión de la Auditoría Interna

La misión de la Auditoría Interna

“Una buena función de Auditoría Interna es la que hace que las cuestiones críticas del negocio estén bien controladas y que no tengamos riesgos importantes, independientemente de los que puede detectar la auditoría de cuentas. La Auditoría Interna debe adelantarse a la de cuentas y mejorar el sistema de control interno. Además tiene que aportar a la alta dirección la garantía de que se están llevando a cabo los procesos definidos con fiabilidad”.

Así lo afirma uno de los consejeros delegados entrevistados, si bien esta postura es prácticamente unánime entre todos ellos.

Según otro de los participantes, “a día de hoy la Auditoría Interna vigila que la compañía esté cimentada en bases sólidas. Una función compleja, ya que su labor depende en gran medida de la cultura empresarial, que generalmente viene definida por el dueño, empresario o CEO de la compañía –que no siempre concede a los órganos de control la labor que la función demanda–, y de la propia actitud de quien la ejerce”.

Es necesario que la Auditoría Interna forme parte de esa cultura empresarial y que los órganos de control estén bien definidos, lo que no siempre ocurre, ya que “es habitual que haya organizaciones que prefieran meter caballos al motor en lugar de zapatas a los frenos para evitar que el coche se desboque”, como resume gráficamente el mismo participante en la entrevista. En este sentido, parece claro que los presidentes de las Comisiones de Auditoría deben intentar que los controles se adecúen al crecimiento, a la vez que se institucionalizan cada vez más las funciones de control. Según continúa el entrevistado, “los encargados de intentar que se institucionalicen las funciones de control y que éstas se adecúen al crecimiento –tarea no siempre sencilla–, son los presidentes de las Comisiones de Auditoría”.

En los últimos años los supervisores han elevado el nivel de exigencia sobre la Comisión de Auditoría, obligándole a depositar el seguimiento de estas áreas en la función de Auditoría Interna; por lo que ésta precisará dotarse de más herramientas, recursos, formación y mantener su prestigio en un futuro próximo.

También es fundamental la relación entre Auditoría Interna y el management, cuyos parámetros de relación define el ejecutivo. Existe un debate abierto acerca de si Auditoría Interna debe estar presente en el Comité de Dirección. Uno de los participantes en la entrevista afirma que “personalmente, si yo tuviera que formar un Comité de Dirección ahora mismo, me lo plantearía, entre otras cosas para enviar un mensaje cultural a la organización y dejar claro que todos los aspectos relativos al control son aspectos de primera línea y preocupan a la gestión”.

Sin embargo, esta opinión no es unánime, ya que este papel del auditor interno no implica que éste forme parte del Comité de Dirección. Así lo afirma otro de los entrevistados, para quien “reportando debidamente a la vicepresidencia ejecutiva, que es un miembro claro permanente del Comité de Dirección, Auditoría Interna está debidamente representada”; si bien reconoce que “en todo caso, tiene que estar a muy alto nivel, y de hecho en muchos casos incluso está directamente debajo del consejero delegado”.

Así lo ve también uno de los consejeros delegados, quien no cree que el auditor interno “acabe ocupando un asiento en el Comité de Dirección, pero sí en el nivel inmediatamente inferior y aún hay organizaciones en las que está dos por debajo”.

La relación de poderes que se establece entre el presidente de la Comisión de Auditoría y el CEO va en muchos casos más allá de la dependencia de normas escritas, y pasa a depender de sus personalidades, ya que “si el que tiene el poder no tiene principios, no hay nada que hacer y en este caso el presidente de la Comisión de Auditoría debe estar dispuesto a marcharse. Todas las capas de pintura que se superponen sobre la fachada de una organización son importantes: la de la educación, los valores, la cultura empresarial, el supervisor… deben convivir un conjunto de elementos que hagan que el auditor interno pueda desempeñar su función con ciertas garantías”.

Según otro de los consultados, “el presidente de la Comisión de Auditoría se tiene que sentir el jefe del auditor interno y viceversa, porque al final el auditor interno tiene que controlar la compañía pero también a la gestión y al propio consejero delegado”. No obstante, este consejero delegado afirma que “el éxito del auditor interno radica en la anticipación, y en que si algo no funciona, tiene que ser capaz de avisar con tiempo suficiente para poner remedio”.

La opinión de los entrevistados es unánime en este punto y en el papel que la Auditoría Interna juega en la garantía de cumplimiento de los procedimientos. Uno de ellos añade que “son muchos los procedimientos que Auditoría Interna vigila y audita bajo un rigor muy importante y constituye una garantía de que lo que estamos gestionando se está llevando a cabo con parámetros fiables y que funcionan”.

 

Fuente: https://auditoresinternos.es

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