El futuro de la Auditoría Interna

El futuro de la Auditoría Interna

La evolución histórica de la Auditoría Interna hace pensar que en los próximos años asistiremos a una total normalización de su función, inherente a un mayor control sobre las funciones empresariales y a un cambio de las mismas.

Sin embargo queda camino por recorrer, en parte debido a la percepción que muchas organizaciones tienen de Auditoría Interna. A este respecto, un entrevistado asegura que “aún siguen pendientes de dar sus frutos los esfuerzos que he tenido que hacer para que la función de Auditoría Interna se institucionalice, sea una referencia en el pensamiento de los ejecutivos, una fuente de vibraciones positivas en la empresa y no un mal necesario”. Y prosigue con un símil automovilístico: “la empresa aún no tiene la concepción del freno que sí tiene el diseñador de un coche de Fórmula 1 como parte esencial del mismo para ganar una carrera”.

Es difícil por tanto que en los próximos cinco años se produzcan cambios sustanciales, si bien es posible que algunas áreas pasen a formar parte de la actividad de Auditoría Interna. Así lo cree uno de los consejeros participantes, para quien “Gobierno Corporativo y las áreas de control interno y de riesgos deberían colgar de Auditoría Interna, que a su vez tendría que reportar únicamente al Comité de Auditoría, ya que este espera del auditor interno que actúe con responsabilidad sobre la fiabilidad de la información financiera y una comunicación transparente de los riesgos sistémicos o estratégicos”.

La función de Auditoría Interna también debe evolucionar hacia un enfoque de misión y de riesgos de negocio a futuro, como opina otro de los consejeros delegados, para quien la profesión debe tender hacia lo estratégico “pero sin quitarle importancia a los controles y el aseguramiento sobre los procesos y procedimientos”. Para este stakeholder, el papel que Auditoría Interna debe jugar en un futuro es el de continuar aportando valor a la organización saliendo de ese “sombrero” de control puro, de forma que aporte a la organización más rigor y conocimientos para que lo que ésta lleve a cabo lo haga con más fiabilidad”.

Otro de ellos añade que “en un futuro los auditores internos trabajarán más en evaluar y juzgar los riesgos, además cobrarán relevancia los riesgos tecnológicos relacionados con la informática, la posibilidad de ataques a bases de datos y la ciberseguridad en general”, aspectos sobre los que “tenemos que prestar especial atención y contar con gente preparada para actuar en ese sentido y protegernos, analizando bien los riesgos”.

 

Fuente: https://auditoresinternos.es

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